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jueves, 24 de abril de 2014

La importancia de una gestión en positivo

¿TU EMPRESA ACCIONA EN POSITIVO O REACCIONA COMO PUEDE?
Tanto si eres empresario, director, dueño de una Pyme o de una Empresa Familiar, es normal que estés preocupado y ocupado de obtener beneficios, de mantener los niveles de rentabilidad, de idear estrategias de mercado de inversión o desinversión o de vender más.
Eso es la finalidad de toda empresa y de todo empresario: ganar dinero. En este artículo nos centraremos en mostrarte una de las fórmulas que incrementará tus resultados, pero que carece de connotación financiera alguna…
Hagamos una revisión de cómo visualizas las cosas desde tu óptica empresarial. Cuando piensas cuánto más podrías venderle a un cliente ¿piensas en las personas que forman parte de la cadena de producción? Cuando piensas cómo seducir al cliente para que elija tu producto en vez del de la competencia ¿piensas en las personas que forman parte del staff comercial? Incluso cuando piensas en la necesidad de crear o reciclar un producto ¿consideras a los creativos que llevan adelante este proceso? Cuando generas ganancias ¿tienes en cuenta la responsabilidad y confidencialidad de quiénes manejan tus inversiones?
Tal vez nunca lo hayas visto desde esta perspectiva, pero imagínate, que si gracias a ellos obtienes lo que obtienes, cuánto más podrías ganar si además sumas valor y haces brillar las individualidades y a los equipos.
En efecto, las estadísticas no me dejan mentir. Las personas motivadas rinden un 87% más que las personas carentes de motivación. Y, además, el 83% de los profesionales valora como imprescindible un buen ambiente de trabajo. Dos aspectos estrechamente ligados al pensamiento positivo.
No obstante, y más allá de las estadísticas, podría utilizar un ejercicio como viejo recurso situacional, apelando a tu memoria emotiva. Recuerda las últimas reuniones con tus responsables de área y jefes departamentales y trata de ser sincero contigo mismo:
¿Con quién te resulta agradable trabajar y con quién realmente se convierte todo en algo tedioso?
1. El eterno ofuscado: el negativo, el que le ladra a cada una de tus ideas y cree que cada cosa que dices es un artilugio innecesario que además le afectará a él y a su equipo en primera persona (ombligo del mundo).

2. El optimista incongruente: ese que parece actuar desde una premeditada obsecuencia y asiente a todo, aún sin que hayas terminado de plantear el desafío.

3. El indiferente en estado puro: ese que mientras está en la reunión entra en “stand by”, pues hará caso omiso a tus propuestas y oídos sordos a tus objeciones y a las de los demás.

4. El crítico de la crítica: aquel que objetará todo (incluso las objeciones), pero del que nunca escucharás algo constructivo, una iniciativa, o una idea cuanto menos, original. El “dígame de que se trata, que me opongo”

5. El positivo congruente: ese que cuestiona para construir, aporta para mejorar, genera espacio para escuchar a los demás, aplica la mirada desde la perspectiva general (en vez de la particular) y sabe que existen posibilidades en cada adversidad.
SI has optado por algunas de las primeras cuatro opciones, entiendo que deberías replantearte en algún momento tu manera de dirigir.
Si en cambio, coincides que el positivo congruente es el compañero, colega y/o superior ideal, entonces vamos por buen camino. El objetivo del ejercicio es hacerte reflexionar y pensar sobre cuál es la mejor forma de llevar adelante un proyecto, cuánto más y cuánto mejor es trabajar cuando las personas son cordiales, colaboran entre sí, aportan ideas, se escuchan mutuamente, sugieren mejoras y en respuesta reciben respeto, reconocimiento y feedback constructivo, todo ello desde una actitud positiva.
¿Cuánto puedes dar a las personas para mejorar cualitativa y cuantitivamente su desempeño (y consecuentemente, el tuyo)?
BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO 
DEL PENSAMIENTO POSITIVO EN LAS PERSONAS.

· Incrementar la confianza en uno mismo. Soltar los miedos a equivocarse para acceder a nuevos aprendizajes.
· Promover la acción responsable. Abandonar la actitud derrotista y victimista.
·  Reflexionar. Reinterpretar la realidad y tomar conciencia de modelos negativos de pensamiento.
·       Redefinir modelos mentales. “Limpiar” los vicios de pensamiento que se evidencian inútiles.
·       Abrir la mente. Ampliar la perspectiva y experimentar.
·       Fomentar la humildad y la generosidad para con los demás. Neutralizar la actitud egocéntrica.

Y EN LOS EQUIPOS…
·       Fomentar equipos de trabajo saludables, equilibrados.
·    Favorecer la comunicación, la crítica constructiva y la discusión sobre la base del respeto.
·       Aumentar los niveles de cooperación y colaboración.
·       Crear una atmósfera ganar-ganar altamente estimulante.
·       Expandir y contagiar, regar el espíritu positivo.

 Y para ti, empresario, sólo una conclusión que cae más que por defecto, por efecto: los equipos que entran en acción desde el pensamiento positivo están más inspirados y por lo tanto, producen más, venden más, invierten mejor, fidelizan más, cooperan más y se sienten más comprometidos con los proyectos.
Al finalizar los talleres en abierto, solicito a los asistentes que puntúen en una escala del 1 al 5 el nivel de utilidad y aplicabilidad de lo expuesto a su día a día profesional. El 90% de las puntuaciones oscilan entre 4 y 5. También solicito a los asistentes que puntúen del 1 al 5 si los responsables de sus empresas prestan atención a estos temas, y en el 85% de los casos, las puntuaciones oscilan entre 1 y 2. La conclusión final da que pensar: Los responsables de las empresas están ignorando un tema que de ser abordado, sería aplicado de forma inmediata en el día a día.
Plantearse estas condiciones es ganar en calidad de gestión, clima laboral, mayor productividad y en contar con personas más satisfechas en su desempeño y en su arte de pertenecer. Lo contrario es seguir asumiendo un coste de “no-calidad” que, desde la actitud, imacta directamente en la cuenta de resultados.
Tienes que ser consciente de lo que están haciendo otros, aplaudir sus esfuerzos, reconocer sus éxitos, y animarlos en sus actividades. Cuando nos ayudamos unos a otros, todo el mundo gana. Jim Stovall

viernes, 28 de septiembre de 2012

Sencilla recopilación


En un reciente encuentro de trabajo, uno de mis interlocutores me preguntaba por un poco de mi historia como profesional del desarrollo del potencial de las personas. Si bien no nos debe generar reparo cuando lo hacemos con humildad, hablar de uno mismo, siempre es difícil. Justo después se me ocurrió hacer un pequeño compendio de algunas de las entrevistas, artículos, vídeos y menciones que me han hecho en este tiempo. 

Así pues, después de bucear un poco por internet, comparto contigo algo de lo que ha encontrado de sí mismo este que escribe. Confío que esto que te ofrezco con llaneza y humildad te simplifique la labor de conocerme si eso era lo que deseabas. Mi intención es sólo facilitarte el trabajo de búsqueda y que aproveches tu tiempo al máximo. 

Vídeos:
- En el Centro de Innovación del BBVA, una entrevista realizada el 25 de septiembre de 2012, antes da dar comienzo a una Conferencia-Didáctica sobre los Valores Universales y el Amor en los profesionales de empresa.

- Extracto de la conferencia "Modelo de Confianza", ofrecida el 14 de diciembre de 2011, en ICADE Business School, junto a Pilar Fernandez Zanca. 

- Breve montaje con algunos cortes de un taller que ofrecí en marzo de 2010 en el Centro del Cantizal, perteneciente al Ayuntamiento de Las Rozas. En este corto abordo los modelos mentales y los sistemas de creencias.

- Este vídeo recoge una Jornada de Abrazos, una actividad resultante de uno de los talleres que realizo. La llevamos a cabo el 28 de junio de 2008. ¡La experiencia fue impresionante! En esta reseña, explican algunos detalles de aquella jornada y qué sucedió hasta que tomó cuerpo. 

Entrevistas:
- En Liderazgo y Empresa, publicada el 27 de agosto de 2012, hablo de la importancia del AMOR y los VALORES UNIVERSALES en el mundo de la empresa.

- En el Blog de Marta Ortega, publicada el 24 de mayo de 2010, hablo de la necesidad de llevar el coaching a todas las capas de la sociedad, aunque se trata de una entrevista más sobre mi persona.

- En Un Mundo Por Descubrir, publicada el 27 de marzo de 2009, hablo de los grandes beneficios que aporta el coaching en periodos de adversidad.

Artículos Publicados On-Line:
- El Diario Digital de León publica Los Valores Perdidos, un artículo que había sido publicado previamente por CanalCEO en noviembre de 2012. La acogida del artículo es muy buena. 

- CanalCEO me invitó a escribir sobre el Pensamiento Positivo y publicó el post en su web en junio de 2012. Posteriormente, publicaron un nuevo texto sobre Las Cinco Pautas del Pensamiento Positivo; esto fue en julio.

- En KnowSquare (Libro Abierto de la Actitud), publicado el 22 de marzo de 2012, escribo partiendo de una pregunta: "¿Cabe el amor en las empresas?" y también el 5 de junio de 2012, como continuación al anterior escribo: "¡Sí, la virtuosa actitud del AMOR cabe en las empresas!"


- Reseña publicada por el IE Business School en relación a una conferencia que ofrecí sobre El Arte de Pensar en Positivo, el 21 de enero de 2011.

- En Revista Ideas - IE (IE Business School), nº 114, me publican un breve escrito sobre el tema "El Arte de Pensar en Positivo"

- En el Periódico Liberal comento una aleccionadora anécdota que viví el 11 de junio de 2010. El artículo lo publicaron el 23 de julio de 2010.

- La web del MDI - Master de Dirección Inmobiliaria de la E.T.S. Arquitectura, me publicó un artículo el 10 de abril de 2010 en el que explico Qué es Coaching. 

- En el Periódico Liberal hablo de Coahcing Sin Fronteras. Es un artículo publicado el 1 de junio de 2010.

Menciones:
- En su Blog "tu.deinflexión", José Luis Sordo escribe el 28 de septiembre de 2012 un post titulado El Valor de las Personas por Encima de Todo. Con generosidad me menciona como inspirador de su escrito. ¡Gracias José Luis!.

- Francisco Alcaide, en su Blog personal, publica el 25 de junio de 2012 un post en el que hace mención a un comentario que hice a otro post suyo. Con el título Nunca Hagas un Negocio con una Persona Mala, Francisco escribe de nuevo e incorpora mi comentario. ¡Gracias, por incluirme en tu post; todo un privilegio!

- El Club Comillas de Postgrado (ICADE-ICAI), dentro de su apartado Actividades, publica una reseña de la clase magistral que sobre Coraje Frente a la Adversidad tuve la oportunidad de ofrecer el 10 de abril de 2012.

...y esto es todo por el momento.

A todos los que habéis dedicado un tiempo a visitar mi blog, muchas gracias por vuestro interés. Confío que hayáis encontrado lo que buscabais.

Un abrazo lleno de afecto.
B.

viernes, 10 de agosto de 2012

¿Verdad o Mentira?, …tu decides.


Es ese arma de doble filo que convertida en palabra, la manejamos a veces con cuidado por temor a hacer algún corte imprudente y que preferimos usen con nosotros tal cual aunque ello nos exponga a una temida yaga en el alma, en el orgullo o en la vanidad, una punzada en un latido, un puño apretando en la yugular. Cualquier cosa menos sentirnos engañados… pues la confiabilidad se resquebraja y luego cuesta mucho volverla a arreglar.

Y es en los momentos difíciles cuando más apreciamos que la empleen con nosotros, para saber a qué atenernos, y es también en esos momentos en los que más miedo nos da utilizarla, por lo que podamos destapar o daño causar. Si la empleamos sin tacto y sentido de la oportunidad genera daño y si la empleas como un látigo generará más dificultad, y lo curioso es que sabemos que todos la queremos y todos sabemos lo que nos cuesta llevarla por bandera, tanto para recibirla como para ofrecerla. La verdad tiene esa virtud, se hace tan pesada y tan poderosa que de igual manera se hace liviana y luminosa.

El que vive con la verdad en su boca, bien pronunciada y vocalizada, moderada y oportuna, se convierte en una persona libre y querida, sin ataduras, y de conciencia tranquila, y mente despejada; aquel que la amordaza y vive reprimiéndola o dejándola desbocada, valiéndose de la mentira, sufre de vivir en la huida, en el ejercicio permanente de una memoria titánica para encajar las piezas y escenas teatrales que luego, acto por acto, deberán dar sentido a lo dicho, a lo ocultado, a lo tergiversado. Desde el miedo a herir, miedo a dejar al aire nuestras miserias, miedo a descubrir nuestras debilidades, desde la lealtad a la cobardía, en ocasiones la llevamos como amiga.

Con pasos sencillos, la verdad siempre es bien recibida cuando llega de buena fe y es dicha con sana intención, es esta cualidad la que le permite abrirse paso allá donde vaya con respeto y comprensión, sin embargo la mentira, con largas zancadas, saca aparente ventaja hasta que en un tropiezo, descuido o imprevisto delator cae al suelo y deja en evidencia la parte más débil de las personas, señalándolas culpables con su falta de vergüenza y de lealtad, un bochorno que sólo conduce a una nueva huida, la de uno mismo, hacia la soledad.

La verdad es pesada de entregar y ligera de llevar, permite entrar en contacto con la realidad y siempre nos coloca en el presente, tal vez más de lo que somos capaces de asumir pero en cualquier caso nos ayuda a situarnos, a ubicarnos, a tomar referencias de movimiento en la vida, nos ayuda a encarar nuestras decisiones, nos facilita el crecimiento y el desarrollo de nuestra persona, de nuestro caminar. Tanto en el trabajo, como con los amigos y la familia, la verdad bien dicha y vocalizada, en el momento oportuno y con la intención modulada, aproxima y facilita las relaciones para compartir buenos sentimientos; la mentira, prima hermana de la verdad-látigo, empleadas como herramientas de hostigamiento alientan las distancias, los odios y los rencores, nos meten en el resentimiento.

Con la mentira cerramos puertas en nuestro interior, encontramos recovecos llenos de zarzas que nos muestran la crudeza de la propia soledad; desde la verdad entramos en un estado de valentía serena que nos permite encarar con franqueza y decisión los retos que nos encontremos en el camino, oportunidades de forjar nuestro destino.

Incluso nuestra expresión facial varía al decir la verdad, y varía más aún al mentir, …y eso lo percibimos inmediatamente, desde nuestro instinto, desde la emoción, desde el centro de lo corporal desde el corazón… la verdad se transmite y se ofrece con serenidad, en cuerpo, mente y voz… la falta de verdad resquebraja todo, incluso la conversación, la confianza y la comprensión.

La verdad tiene la mirada limpia y sencilla, siempre al frente, penetrante y transparente, cálida y acogedora, siempre con perspectiva de futuro.

Ten valor, ve siempre con ella a tu lado, ¡Di siempre la verdad!

Un abrazo lleno de afecto... ¡De verdad!

domingo, 5 de agosto de 2012

¡SÍ, la virtuosa actitud del AMOR cabe en las empresas!


Después de escribir el artículo “El AMOR es necesario en las empresas”, en el que invitaba a la reflexión sobre si el AMOR -entendido como una brillante actitud que, bien desarrollada y ofrecida a los demás, allana el camino de la gestión de personas- tiene un espacio dentro del ámbito profesional, solicité opiniones y puntos de vista al respecto, con la intención de escribir un segundo artículo. Me han llegado numerosas opiniones que ahora comparto en parte y que describen una realidad que afecta de lleno a las personas que integramos lo que llamamos “empresas”.

Debemos partir de la obviedad de que las personas somos los que damos vida a las organizaciones. Con este punto de partida, el AMOR sólo entrará en las empresas cuando nos atrevamos a comportarnos hacia nuestros compañeros y en nuestro quehacer diario con la más noble de las actitudes, “cuando -como dice mi colega coach Alejandro de la Vega- entendamos el AMOR como un comportamiento o una virtud y no una emoción o sentimiento”. Es decir, cuando todos nos procuremos mutuamente espacios de seguridad emocional para que unos sean quienes son y otros seamos quiénes somos, siempre con los valores como espina dorsal, un recto respeto hacia el otro y la honestidad profunda de intenciones en nuestros actos, algo que requiere, además de la capacidad de comprensión y de la capacidad de perdón –a nuestros compañeros y a nosotros mismos-, de una sana humildad alejada de egos.

Me llama la atención que de las muchas personas que generosamente me han brindado su opinión, unos han solicitado absoluta discreción con sus opiniones (aportando ideas y reflexiones) y otros que les mantenga en el anonimato. Lo primero lo interpreto como un temor a ser identificados o señalados por sus contextos profesionales y otros como una manera de decidir con quién comparten un enfoque tan íntimo.

B.M.V., Dtor. de Marketing del sector Banca, Madrid, dice: “Mi reacción inmediata cuando he leído el título (¿Cabe el amor en las empresas?) ha sido: “¡POR SUPUESTO QUE SÍ! Desde mi experiencia personal, decirte que yo intento aplicar el AMOR en mi equipo, fomentando el desarrollo personal y profesional de las personas que lo forman. Asimismo, intento evitar los “yoismos” y egoísmos y crear un pequeño oasis de comprensión, generosidad y respeto dentro de un mundo muy competitivo y agresivo.” Posteriormente, y en persona, me dice: “mi equipo está encantado con mi manera de llevarlos”.

I.R.R., Responsable de Talento de una multinacional histórica de Gran Consumo, Madrid, dice: “El artículo habla por sí sólo, yo no puedo estar más de acuerdo con la forma y con el fondo… La situación que estamos viviendo hoy, es mucho más que una crisis financiera o económica (…) y creo que hay muchas cosas que tienen que cambiar –en cada uno de nosotros- para que ésta sea en el futuro una sociedad más libre, más justa y más solidaria… Creo en la frase de Gandhi “sé el cambio que quieres ver en el mundo” (…). En la sociedad actual, suma más lo que tienes que lo que eres, olvidándonos de que lo verdaderamente importante, nuestro más valioso activo, es quiénes somos”.

Marisa Delgado, Gerente Comercial en una empresa de Servicios de Marketing y Fidelización, Madrid, dice: Un SÍ rotundo al artículo (…). No sólo cabe el AMOR en las empresas, sino que es necesario alimentarlo día a día para eliminar los individualismos, la competitividad y los miedos, y por tanto, podamos dar lo mejor de nosotros sin temor a ser "atacados". (…) Está claro que, para que se convierta en una realidad, todos tenemos que aportar nuestro granito de arena, ocupemos la posición que ocupemos. En muchas empresas desgraciadamente se pierde mucho tiempo en atacar, defenderse y hacer la pelota al jefe en lugar de fomentar un espacio de crecimiento donde admiremos -y no envidiemos- las cualidades de nuestros compañeros, donde seamos capaces de disfrutar trabajando en equipo, y donde puedan florecer sin barreras ni temores la creatividad, la productividad y el talento (…) entornos de trabajo con un excelente clima laboral, (…) eso les hace ser mucho más eficientes en su trabajo: los mejores.”
 
Es evidente que, si bien nos creemos conscientes de la necesidad que tenemos de AMOR, es con nuestros hábitos y comportamientos carentes de amor como más en contra de nosotros mismos vamos, nosotros los que conformamos las empresas; nosotros, que a la vez somos lectores, directores, jefes, profesionales, padres, madres, amigos y hermanos. En definitiva, que de personas como tú y como yo depende que el cambio que tanto “exigimos” dentro del mundo de la empresa, se produzca. Aunque claro está, para que se produzca de verdad, primero deberemos producirlo dentro de nosotros, ¿no crees?

Cuando un contexto –creado por todos, jefes y compañeros- “reprime” un comportamiento tan virtuoso y  tan esencial para el desarrollo humano, cuando su manifestación de forma responsable y sensata hacia compañeros se hace inviable, nos encontramos ante escenarios nocivos para las personas, hábitats en los que cada vez nos cuesta más dar lo mejor de nosotros mismos, llegando incluso al extremo de que nuestra salud entra en riesgo.

R.S. vinculada a una empresa familiar de Levante, va más allá: (…) ¿Que podemos hacer? Me refiero a compañías enfermas justamente por este motivo, por carecer absolutamente de amor; la causa no es otra que la ausencia de amor en la dirección, adicción a la empresa por la empresa, indiferencia absoluta hacia el estado de las personas que la forman.  (…) Hoy, a mis 39 años estoy fuera del día a día de la empresa (…) gracias a mi Coach y a un infarto (…).

Miguel Angel Selles, que trabaja en una multinacional como coach interno y también lo es externo, dice: “Sobretodo los compañeros se pisan para ascender, y cuando uno asciende los demás no se lo perdonan. Lo machacan, lo critican. No aceptan el éxito ajeno, ya no caes bien. Por no hablar de los grupos que se forman según las "clases sociales" de la empresa. Fulanito y menganito van juntos porque comparten el mismo aislamiento, o éxito, etc… dentro de la empresa”.

J.M. Director de RRHH de una importante Multinacional de consultoría TIC me envió un escueto y elocuente: “Te hace reflexionar y plantearte muchas cosas.”

Ante estas respuestas, que son sólo un botón de muestra, nos damos cuenta que al verdadero impulsor del desarrollo del talento -el AMOR- aún le falta sitio entre los profesionales que hacen o hacemos que las empresas existan.

Una ensalada de miedos, egos, afán de poder, complejos, envidias e inseguridades nos llevan a obviar este tema o a esquivarlo con una media sonrisa, incurriendo en una irresponsabilidad extrema generadora de un enorme e inasumible “coste de no calidad profesional” que repercute en el rendimiento, motivación y, en definitiva, en la salud de los que somos empleados y/o empleadores y que trabajamos día a día por alcanzar unos objetivos. Ni que decir tiene que todo esto acaba impactando en la cuenta de resultados de una forma u otra tarde o temprano.

Lo realmente grave de esto es que, en la inmensa mayoría de los casos, nos llevamos a casa, debajo de la piel, desconfianza, temores, envidias, deseo de fracaso hacia nuestros compañeros y revanchismo, sin dejar de lado el abatimiento emocional y el desgaste físico asociado. Algo que tiene toda lógica si tenemos en cuenta que cualquier hábito se incorpora a base de repetir comportamientos. Si repetimos comportamientos tan devastadores, desarrollaremos hábitos devastadores que iremos proyectando en todas las esferas de nuestras vidas.
Cuando caemos en una falta de amor en el trato que nos dispensamos unos a otros en el día a día profesional, nos dividimos en dos y dividimos en dos al otro: los seres que somos verdaderamente y los seres-sucedáneo en que nos convertimos al ser despojados del amor, para “malvivir” –ni siquiera sobrevivir- en un contexto hostilizado por las actitudes frías, falsas o con “cara de poker” de unos y otros.

Nos rompemos por dentro en la convivencia, tiene impacto en la educación que les damos a nuestros hijos y en la convivencia doméstica, pues nos convertimos en ejemplo de malos hábitos, nos hiere en la esencia de nuestra persona, nos denigra como seres humanos y nos hace más difícil el día a día.

Otro elemento a tener en cuenta es lo que dice I.R.R. quien señala que “hay más interpretaciones del término, con lo que utilizarlo tal cual, por mucho que hagas referencia a la definición –de Jorge Bucay-, puede crear confusión y una barrera de entrada”. Lo acertado de este apunte es significativo. Si hablamos de “Amor en la Empresa” puede llegar a ser interpretado en el sentido frívolo de las infidelidades o de la rosácea vida del ligoteo entre compañeros dentro de las organizaciones –tremendamente dañina, por cierto-. Simplificar y reducir a “gominola” una virtud tan bella, pone de verdad en entredicho nuestras escalas de valores como profesionales-persona.

Sin embargo, la pregunta que me asalta es la siguiente: ¿Cuántos profesionales-persona como tú y como yo viven en un autoengaño y adormecimiento tal que prefieren quedarse en la superficie de la palabra AMOR en vez de adentrarse en las profundidades de tan magnífico y virtuoso comportamiento-actitud hacia otros?

En mi labor como coach y durante las sesiones que llevo a cabo con mis clientes, me encuentro de forma recurrente con miedos bloqueantes, faltas de autoestima, faltas de autoconfianza, inseguridad y complejos, y sensación interna de que “nada me llena en el trabajo”. Una gran mayoría son esclavos del “qué dirán” y de un sinfín de angustias asociadas al ego que podríamos resumir en una fuerte necesidad de afecto y de ser comprendidos en su imperfección para poder crecer y desarrollarse, y otros ni se atreven a hablar de ello por no ponerse en evidencia ya que, aunque lo están pidiendo a voces, se lo niegan a sí mismos porque queda fuera de las “reglas del juego” de lo “políticamente correcto”.

Sara Sánchez, trabaja en una firma de consultoría y head hunting, y sostiene que “el tema tratado es bastante complejo pues, efectivamente falta mucho AMOR en las empresas, y así vamos… cada vez, y no solo en el ámbito laboral, las personas somos más independientes y más cerrados al resto, hacia los que nos rodean…”

Por otro lado, Miguel Angel añade que “Debe existir el amor en las empresas. También se ha de decir que hay rayos de luz en las empresas. (…) existen personas que te apoyan en los momentos más delicados, que te respetan y tienen palabras de ánimo cuando tienes un día malo. (…) deberíamos trabajar juntos (…) por encima de egos, personalidades, etc… ya que solo así conseguiremos la excelencia y el crecimiento de la empresa, visionando nuevos escenarios que lleven al éxito a nuestras organizaciones”.

I.R.R. añade un poco más adelante, “Mi experiencia es que SÍ HAY Amor en las empresas, no en cada rincón, ni en cada esquina, sino en algunas, a veces muchas, personas que forman la empresa. (…) Me he encontrado casi de todo, pero sobretodo me he encontrado buena gente, buenos compañeros, y buenos jefes. Quizás he sido una afortunada, o me quedo con ver “la botella medio llena”, pero hay mucha gente que nos muestra y comparte lo mejor de ellos mismos cada día. También habrá otros entornos y personas que no lo hagan… las empresas son una representación de la sociedad, y en ésta, también hay de todo, como en botica.”  Y continua: “Yo creo que lo bueno se contagia, y hay que dar lo mejor de nosotros sin esperar nada a cambio. Si nos enfocamos en qué podemos hacer nosotros para hacer del trabajo, de nuestra casa y de lo que nos rodea, un lugar mejor para vivir, disfrutar, y trabajar, ya estaremos haciendo bastante. Lo más importante es pensar: ¿qué puedo hacer yo? (…) cuando cada uno –de nosotros- nos hagamos responsables de lo que está en nuestras manos para hacer del entorno de trabajo, y de este mundo, un lugar mejor para trabajar y vivir”, será cuando todo empiece a mejorar de verdad.

Juan Pablo II decía que “el AMOR es la búsqueda de la felicidad del otro”. ¿Te imaginas que las personas que conforman tu empresa –incluido/a tu- hicierais lo posible para haceros el día a día más fácil?, ¿te imaginas junto a tus compañeros ayudándoos unos a otros a ser más positivos en vuestro desempeño profesional y a lograr más aprendizajes unos de otros?, ¿te imaginas a ti mismo velando por el bienestar emocional de tus compañeros y ellos velando por el tuyo?, ¿te imaginas a tu jefe ayudándote a mejorar para que el equipo del que formas parte disfrute y se beneficie de tus de capacidades y con ello de tu mejor versión?, ¿te imaginas a ti mismo ayudando a tu jefe a mejorar en algo que le cuesta y que va a repercutir en vuestro bienestar como equipo pues así estaréis mejor liderados?, ¿te imaginas a todos agradeciendo con sinceridad el esfuerzo de unos y otros en procuraros mutuamente un contexto más amigable para aprender mas y trabajar mejor aún en contextos de adversidad como el actual?, ¿te imaginas que llevas ese estilo de comportamiento profesional y esa sensación a tu casa y la compartes con los tuyos, con los que más quieres y más te quieren?, ¿te imaginas su cara de sorpresa y orgullo al saber que formas parte de una empresa que la formáis personas con corazón y capacidad de AMAR, una empresa en la que os cuidáis unos a otros, os ayudáis a crecer y a desarrollaros en beneficio recíproco?

Imagina por un momento que sólo en las evaluaciones del desempeño por las que hemos pasado en más de una ocasión, o las que vamos a realizar a nuestros equipos en el futuro, introducimos cinco simples preguntas “innovadoras”. Imagina que estas preguntas las contestamos desde la humilde honestidad individual y cara a cara con nuestros compañeros y el resto de los miembros del departamento o equipo del que formamos parte para obtener feedback para la mejora.

-       ¿Cuánta actitud de bien has generado hacia tus compañeros / clientes / proveedores?
-       ¿Cuánta actitud de bien podrías haber generado y has dejado de generar hacia tus compañeros / clientes / proveedores?
-       ¿Qué has conseguido con tu actitud hacia tus compañeros / clientes / proveedores?
-       ¿Qué piensas de ti mismo por la actitud que has desplegado?
-       ¿Qué has aprendido de tus compañeros?

¿Te imaginas que los Directores Generales y los responsables de RRHH toman de verdad y en serio esta “necesidad”? Te propongo que dejes de imaginar y comiences a ser valiente,  comienza a desarrollar comportamientos virtuosos y ejemplares de AMOR hacia los que te rodean en el día a día. Si eres parte del problema, eres parte de la solución.

Comienza a dar AMOR en la empresa, lo necesitas. ¡Lo que es bueno para las personas, es bueno para las empresas!