martes, 22 de marzo de 2011

Japón Ejemplar: Positivismo, Serenidad, Amor y Generosidad ante la adversidad.

Verónica, una colega profesional de Argentína, me ha enviado un mail con testimonios de personas que están viviendo en primera persona la adversidad del terremoto + tsunami + desastre nuclear de Japón. Le ha llegado a través de Yuka, una conocida suya.

Cuando he empezado a leerlos me ha crecido un sentimiento de gratitud inmenso por el ejemplo en el que se están convirtiendo todos los japoneses para el resto del mundo. Las emociones me han recorrido el cuerpo y los ojos se me han encharcado.

Transcribo
palabras de Yuka, una mujer que día a día vive aquel desastre: "En nuestra sociedad, siempre he visto tanto miedo alrededor, que en ocasiones me duele el corazón. Cada vez tengo más claro que cuando empezamos a ver el mundo con miedo, nos olvidamos de ver las cosas importantes de la vida. Cada momento es precioso, cada momento es el único regalo (presente) que tenemos, y simplemente no podemos darnos el lujo de perderlo en una desesperación llena de temor." ...y continua... "Si somos capaces de parar y salir del miedo, aunque solo sea un poco, podemos ver mucho más. Espero que tengamos muy presente el amor, la gratitud, la aceptación, la armonía y la unidad. Espero que podamos seguir recordándonos eso unos a otros, ya que ¿sabéis...? Todos podemos olvidarlo."

A continuación, Yuka comparte algunas anécdotas de las que llegan al corazón, que -dice- "he visto o escuchado de otros..."

Una mujer del extranjero me llamó al móvil. Dijo que quería conectarse con cualquier persona que estuviera en Ja
pón, y por ello marcó el código del país y su propio número de móvil, que resultó ser el mismo que el mío. No acababa de entender todo lo que decía, porque era inglés, pero sabía lo suficiente como para saber que ella realmente quería apoyar al pueblo japonés. Realmente me dio tanta esperanza.

Ayer por la noche cuando estaba caminando a casa (ya que todo el tráfico se había detenido), vi a una anciana en una panadería. Había pasado totalmente la hora de cierre, pero ella estaba dando pan gratis. Incluso en momentos como éste, la gente estaba tratando de encontrar lo que podían hacer y eso llenó de calor mi corazón.


En el supermercado, donde cayeron artículos de los estantes, la gente recogía las cosas, con tanto orden y luego tranquilamente hacían cola para comprar alimentos. En lugar de crear pánico y comprar todo lo que necesitaban, compraban lo menos posible. Me sentía orgullosa de ser japonesa.

Cuando iba caminando hacia casa, durante 4 horas, había una señora con un cartel que decía: "Por favo
r, usen nuestro baño." Abrían su casa para que la gente fuera al baño. Era difícil no echarse a llorar, al ver la calidez de la gente.

En Disneyland estaban dando caramelos. Las niñas de la escuela secundaria estaban cogiendo tantos que pensé, "¿Qué?" Pero al minuto siguiente, corrieron hacia los niños en el lugar de evacuación y se los entregaron. Fue un gesto dulce.

Mi compañero de trabajo quería ayudar de alguna manera, aunque fuera a una sola persona. Así que escribió un letrero: "Si te va bien ir en moto, puedo llevarte a casa." Estuvo allí de pie en el frío con ese cartel. Y entonces vi que llevaba a un señor a casa, ¡Hasta Tokorozawa! Me emocioné. Sentí que yo también quería ayudar a otros.

Un chico de la escuela secundaria se salvó porque se subió encima del tejado de una tienda durante la inundación.
La inundación llegó tan de repente, que solo vio gente bajo el, tratando de subir frenéticamente hasta el tejado y siendo llevados por la inundación. Para ayudar a los demás, siguió filmando para que sus seres queridos pudieran ver. Todavía no había podido llegar a sus propios padres, pero dice, "No es culpa de nadie. No hay nadie a quien culpar. Tenemos que ser fuertes."

Hay falta de gas ahora y muchas estaciones de gasolina están cerradas o hay colas muuuuy largas. Me preocupé, porque iba detrás de 15 coches. Por último, cuando llegó mi turno, el hombre sonrió y dijo: "Debido a esta situación, sólo estamos dando gas por valor de $ 30 a cada persona. ¿Está bien?" "Por supuesto que está bien. Me alegro de que todos podamos compartir", le dije. Su sonrisa me alivió mucho.

Vi a un niño que daba las gracias a un empleado de transporte público, diciendo: "Muchas gracias por esforza
rse para poner en marcha el tren la pasada noche." Hizo que al empleado le salieran las lágrimas, y a mí también.

Un amigo extranjero me dijo que se sorprendió al ver una larguísima cola tan ordenada detrás de un teléfono público. Todo el mundo esperó con paciencia para usar el teléfono a pesar de que todo el mundo estaría ansioso por llamar a su familia.

¡El tráfico era horrible! Sólo un vehículo podía moverse hacia adelante con la luz verde. Pero todo el mundo conducía con tanta calma. Durante el viaje de 10 horas (que sólo tomaría 30 minutos normalmente) el único grito que oí fue un grito de gracias. Fue un tiempo terrible - pero a la vez un tiempo de calor y me hizo amar más Japón.
Cuando estaba esperando en el andén, cansada y agotada, una persona sin hogar llegó a nosotros y nos dio un trozo de cartón para sentarnos. A pesar de que por lo general los ignoramos en nuestra vida diaria, ellos estaban listos para servirnos.
Suntory (una compañía de zumos) está dando bebida gratis, las compañías telefónicas están creando más puntos wi-fi, 1.000.000 de fideos fueron distribuidos por una empresa de alimentos, y todo el mundo está tratando de ayudar de la mejor manera posible. Nosotros, también, tenemos que ponernos de pie y dar lo mejor de nosotros.

Siempre que nos quedamos sin luz, hay gente trabajando duro para solucionarlo. Cada vez que se va el agua, hay gente trabajando para solucionar eso también. Y cuando hay un problema con la energía nuclear, hay gente tratando de arreglar eso. No se arregla por sí mismo. Mientras esperamos recuperar el calor cuando hace frío o tener agua corriente, hay gente arriesgando su vida para arreglarlo para nosotros.

Una anciana dijo, en un tren: "Los apagones no son un problema para mí que estoy acostumbrada a apagar las luces y ahorrar electricidad para este país. Por lo menos, esta vez no tenemos bombas volando sobre nuestras cabezas. ¡Yo... estoy dispuesta de apagar mi luz y contenta de hacerlo!”, Nadie a su alrededor pudo decir una palabra por respuesta.

En una zona, cuando volvió la electricidad, la gente se alegró. Y entonces alguien gritó: "Tenemos electricidad porque seguramente otra persona ahorra la suya. Muchas gracias a TODOS los que ahorraron electricidad para nosotros, Gracias a todos!"

Un hombre de edad dijo en el refugio de evacuación "¿Qué va a pasar ahora?" Y entonces un joven de secundaria sentado a su lado, dijo, "¡No te preocupes! Cuando seamos mayores, ¡prometemos arreglarlo de nuevo!" Al decir esto, acariciaba la espalda del hombre mayor. Cuando escuché esta conversación, me sentí esperanzada. Hay un futuro brillante, al otro lado de esta crisis.

Un amigo que ahora vive en el centro de evacuación me dijo lo importante que es sonreír. Y que su sonrisa parecía curar a la gente a su alrededor. Ha perdido su casa, no sabe cómo será su futuro... pero todava se acuerda de sonreír. Algunos pueden decir que no está bien sonreír o reír en este momento, pero yo realmente respeto el poder de su coraje. No sólo sonreír, debemos mantener también nuestro humor. En japonés, humor se traduce como "reír, a pesar de...".

Hoy en día, la gente en todas partes está hablando de la radiación nuclear. Podría llegar al aire, el suelo, la comida. La gente tiene una cara tan gris, asustada. Así que me fui por ahí ofreciendo mi mayor sonrisa y diciendo: "¡Hoy es un día de sol!" Me devolvían la sonrisa, y estoy seguro de que algunos pensarían que estoy loco, pero vi belleza en sus sonrisas. Así que mucho mejor que las caras de miedo.

En mi camino de vuelta a casa, vi una hermosa flor. Hemos tratado de utilizar todos nuestros méritos, e incluso la energía de la naturaleza para nuestro propio beneficio y esto ha creado toda esta escasez y locura. Todos nosotros podemos tratar de huir de la radiación, pero ¿y esta flor? Me incliné hacia la flor y le dije emocionada: "Lo siento mucho."

...mi conclusión es que si en nuestro día a día, disponiendo de todos los medios y recursos al 100%, todos esperamos a que alguien haga algo para el otro, nadie hará nada esperando a que alguien lo haga. Pasemos a la acción y seamos generosos, comprensivos, agradecidos, solidarios, pacientes, amorosos, responsables... y demos, aportemos, contribuyamos al bienestar del otro, con humildad, respeto y sentido constructivo; ¡¡¡Hagámoslo antes de que tengamos que padecer un terremoto o cualquier tipo de desastre para darnos cuenta de lo sencillo que es dar el primer paso!!!

Un abrazo.

1 comentario:

Alberto Salvat dijo...

Realmente, no hay mal que por bien no venga. Obviaré intentar pensar qué hubiera pasado si la tragedia hubiera sido en nuestra querida España, y quiero creer en la solidaridad de (la mayoría de) la gente, pero, en todo caso, los japoneses nos han dado una lección de algo que se ve poco por aquí: pensar en los demás, dejar los egoísmos y ...voluntad de dejar un mejor mundo a quienes nos siguen.
Iba conduciendo cuando escuché por la radio que los antiguos empleados jubilados de la central de Fukushima fueron, como un solo hombre y sin que nadie se lo pidiera, a ayudar a reparar/enfriar los reactores. Se me encharcaron los ojos y pensé: esto es un pueblo, esto es un ejemplo para toda la humanidad.
Siempre me había resultado curioso como planificaban a tan largo plazo, pero lo cierto es que miran mucho más allá que nosotros.
La lectura que nos has regalado, ha sido emocionante, de los textos más humanos que he leído. Gracias.
Alberto Salvat

www.elderramadordete.wordpress.com